4 de ene. de 2011

EL SOCIALISMO CIENTÍFICO

Por Rómulo Niño
La tan renombrada Guerra Asimétrica, es, y sin contradicción: una horrenda simetría.
Lo es como producto de laboratorio. Como resumen de tácticas aplicadas a lo largo de toda la historia de agresiones del imperio contra gran número de pueblos de todo el globo terrestre y en profusión contra naciones latinoamericanas. El alto desarrollo de la tecnología, en este caso, la electrónica, facilita al imperio la instrumentación de múltiples formas, llamémoslas, para mayor entendimiento, formas civiles, para el desarrollo de frases, que vayan creando las condiciones para agresiones armadas directas (no necesariamente invasión, para desconsuelo de los colaboracionistas: léase oposición)
Pues bien, en este orden de ideas, es conveniente para nuestro propósito en un intento de acoplamiento metodológico, incidir obligatoriamente en la cuestión ideológica, toda vez, que insistimos en sostener que un pueblo armado ideológicamente ¡jamás será derrotado!

Socialismo
¿A quién o a qué atacan con tanto furor el imperialismo, la oligarquía y los colaboracionistas “criollos”?
La pregunta es válida para abordar el asunto del pensamiento político-ideológico, del actual proceso revolucionario. Conceptualmente ¿cuál es el fondo filosófico e histórico del proceso revolucionario bolivariano?
Allí tenemos a Bolívar, Rodríguez, Zamora. Y bien cierto es, que este proceso está decidido y fuertemente signado por el pensamiento bolivariano, la lucidez del Maestro y la gesta zamorana, para esquematizarlo de alguna manera. No obstante, es obligatorio precisar, con mayor profundidad y con espíritu metodológico como hemos dicho, el asiento orgánico y fecundo de esta heredad histórica, para armar a nuestro pueblo de un solo tinglado ideológico.
Y aquí radica buena parte de nuestra inquietud.

Del socialismo a secas.
Del socialismo del siglo XXI.
Del socialismo en el siglo XXI.
Del socialismo científico.
He aquí la cuestión.

El imperialismo, la oligarquía y los colaboracionistas, atacan desesperadamente, al Jefe del Estado, al Presidente Chávez, pero no tan sencillamente por ser el Presidente. Atacan en él, esencialmente, al líder, pero en el fondo y con saña mayor, al ideólogo. Atacan al proceso revolucionario bolivariano. Pero no en sí, por el proceso mismo, pues nacido como es de la democracia formal y elevada como es su condición democrática y su anchura protagónica sólo por su extraordinario vigor ha podido producir algunos cambios de amplio contenido estructural y llegar a las masas con importantes programas sociales de invalorable contenido humano y político. De modo que este accionar del gobierno oposición, por los enemigos del pueblo.
Pero varios aspectos, entre ellos tres de importancia suprema y definitiva, constituyen el tormento del imperio y sus seguidores nativos: el surgimiento de un líder con talento consustanciado con las masas; la política internacional antiimperialista del Estado Venezolano y los esfuerzos crecientes del proceso en su conjunto, de construir el socialismo.
Por tanto, el imperio mira con melancolía y terror, lo que ocurre en los pueblos largamente avasallados, sometidos, ultrajados, y lógicamente la burguesía, jamás cederá el poder y sus privilegios sin perturbar los cambios por los que transitamos, resistencia que sólo será por la acción revolucionaria de las masas.
Los enemigos de la nación, saben a ciencia cierta, que el proceso revolucionario marcha lento pero a paso seguro, con estricto apego al sentimiento mayoritario del pueblo y dentro del marco sagrado de la Constitución. Y en el desarrollo de la Carta Magna, el proceso revolucionario bolivariano se plantea la construcción del Socialismo Científico, por lo cual adopta y seguirá adoptando una estrategia socialista de reformas.
Se trata de ir creando las condiciones objetivas y subjetivas; de crear las posiciones de fuerza, sociales y políticas, sobre cuya base será posible, la creación de la República Socialista de Venezuela.

Está claro que tal estrategia socialista de reformas no significa en modo alguno, que se establecerán archipiélagos del socialismo en algunas áreas ó regiones dentro del sistema capitalista. Significa la conquista definitiva de poderes obreros y populares, centros de gestión social y de democracia directa.
La lógica de producción social según las necesidades colectivas.
Todo cambio a de tener contenido, perspectiva socialista y dinámica revolucionaria.
Así pues, se trata de la construcción del socialismo científico.
Allí está el aliento bolivariano, Diderot, asimilado por el Padre de la Patria y comentado en sus escritos al referirse al materialismo filosófico, guía también para Marx y para Engels en el forjamiento del extraordinario instrumento de análisis y de comprensión que es el materialismo dialéctico.
Por lo demás, el gobierno revolucionario hace grandes esfuerzos por abrir las puertas del conocimiento a millones de excluidos e imprime energía al desarrollo de la cultura, este esfuerzo representa un innegable aporte a la hora actual y recoge cabalmente el pensamiento robinsoniano. Las reformas educativas aún cuando tímidas todavía, sirven de ejemplo a nuestro planteamiento, por lo que tienen de perspectiva socialista y dinámica revolucionaria.
La elevación del nivel cultural de nuestro pueblo -tan combativa y odiada por la oligarquía y sus amanuenses- representan la base fundamental en la construcción de la gran muralla contra la que se estrellarán cada día, los esfuerzos del fascismo por apagar la luz de la conciencia de las grandes masas populares.
El socialismo científico es nuestro futuro. Es el futuro de la humanidad. El socialismo científico es la obra acumulada de largos siglos de historia. Es la obra humanística más grande de la inteligencia.
El mismo Libertador nos habló de su admiración por el sabio filósofo Descartes. A propósito de lo actual hacemos su semblanza:
“Descartes fue quien organizó la insurrección científica. Trazó la línea de demarcación entre la ciencia antigua y la moderna; izó la bandera que agrupó a los físicos para enfrentar a los teólogos; fue quien arrancó el espectro del mundo de manos de la imaginación para colocarlo en manos de la razón; fue quien planteó el célebre principio: el hombre no debe creer más que en las cosas declaradas por la razón y confirmadas por la experiencia, principio que fulminó la superstición, principio que cambió la faz moral de nuestro planeta”
La luz del conocimiento ilumina el sendero de los pueblos. En el socialismo el hombre no será asaltado por la ignorancia, ni confundido ni sometido y amará la paz, como el más preciado de los bienes.
¡Guerra a la Guerra!